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El Eje Cafetero no puede retroceder en infraestructura y proyectos estratégicos


Por Ana María Cuartas Saldarriaga 

Directora Ejecutiva Sociedad de Mejoras de Pereira ProRisaralda

En los últimos meses, el país ha vuelto a debatir sobre el futuro de los peajes y, particularmente, aquellos de Caldas, Quindío y Risaralda, que están a cargo de la Concesión Autopistas del Café, cuyo contrato finaliza en 2027. Según algunas manifestaciones del Gobierno Nacional e incluso de algunos candidatos al Congreso, que lo han utilizado como bandera electoral dicha concesión sería terminada para “eliminar los peajes”. No se trata de un debate menor ni de una discusión ideológica: estamos hablando del futuro de una región que ha construido su desarrollo, su competitividad y su integración a partir de la conectividad y de la infraestructura vial, siendo históricamente, desde tiempos de arriería cruce de caminos.

Desde la Sociedad de Mejoras de Pereira ProRisaralda hemos sido claros y consistentes a lo largo de nuestra historia centenaria: l as vías no son un fin en sí mismo, son una herramienta esencial para el progreso económico, la cohesión territorial y el bienestar ciudadano y de las comunidades. Por eso, cualquier decisión que afecte su operación, mantenimiento y proyección debe analizarse con rigor técnico, responsabilidad fiscal y visión de largo plazo.

No se puede perder de vista que, en la historia reciente del país, los peajes han sido una herramienta clave para hacer realidad obras que de otro modo no se habrían construido o se habrían postergado indefinidamente. A través de ellos se han financiado obras de gran envergadura y corredores estratégicos que hoy conectan regiones, dinamizan el turismo, fortalecen el comercio y también reducen los costos logísticos. No se trata de una teoría: múltiples estudios, como los de Fedesarrollo, demuestran que cada peso invertido en infraestructura genera retornos significativos en empleo, productivida d e ingresos fiscales.

En este sentido, como fuente de financiación, los peajes permiten que los costos de inversión y operación de las vías sean aportados directamente por los usuarios de las mismas, no solo con cargo a los habitantes de un territorio mediante otros instrumentos como la valorización y la plusvalía. De hecho, la Agencia Nacional de Infraestructura - ANI ha destacado que los peajes permiten compartir la carga financiera entre el Estado y los usuarios, asegurando la ejecución, operación y mantenimiento de proyectos de infraestructura de transporte; eso reduce la presión sobre el presupuesto público y garantiza la sostenibilidad de las obras. 

En este contexto, resulta legítimo preguntarse: ¿Qué ocurrirá en el Eje Cafetero si se eliminan los peajes? La preocupación es de gran calibre: si se desmontan los peajes de la región, no habrá financiación clara para la materialización de los proyectos de infraestructura que El Eje Cafetero necesita con urgencia, lo cual es preocupante, ya que no existirá una fuente de financiación cierta para la ejecución oportuna de los mantenimientos. Esta región no puede darse el lujo de frenar su agenda de infraestructura y mucho menos de permitir el deterioro de su malla vial actual.

Es fundamental que el Gobierno escuche a la región, que lejos de los cálculos políticos, se piense en el bienestar de las comunidades y en la competitividad del Eje Cafetero como centro logístico que conecta el Pacífico con el centro del país. En lugar de plantear la eliminación de la mejor fuente de financiación posible, definamos juntos las obras que se ejecutarán y garanticemos la sostenibilidad de nuestra infraestructura vial. Idealmente, antes de que finalice la concesión actual, debería existir ya una nueva estructuración concesionada que permita dar continuidad a los proyectos pendientes, con cobros justos, transparencia y obras verificables, en el entendido que las alianzas público-privadas, cuando están bien estructuradas, con reglas claras, control ciudadano y supervisión del Estado, han demostrado ser una herramienta eficaz para sacar adelante grandes proyectos. 

Finalmente, no puede pasar desapercibido que este debate se da en un contexto preelectoral, donde se corre el riesgo de transmitir a la ciudadanía la idea de que los peajes desaparecerán. Señores candidatos, decirlo con claridad es un acto de responsabilidad: las casetas no se levantarían ni los cobros finalizarán; simplemente cambiarían de administrador. 

El Eje Cafetero necesita decisiones técnicas, visión de largo plazo y compromisos reales con su desarrollo. Las vías no pueden ser un instrumento del debate político coyuntural, sino una política de Estado al servicio del progreso regional y de la equidad territorial.

Fecha: 05 de Febrero de 2026
Lugar: Colombia
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